LA TRADICIÓN RELIGIOSA Y CULTURAL SE MANTIENE
VIGENTE
Pese a los cambios en los hábitos de consumo y a la incorporación de elementos comerciales ajenos a las tradiciones mexicanas, Alberto Vargas Lucio y Gerardo López Becerra coincidieron en que el Día de Muertos conserva su profundo significado cultural, familiar y religioso.
Las visitas a iglesias y camposantos, la instalación de ofrendas, la compra de flores y veladoras, así como la adquisición de imágenes y artículos religiosos, continúan formando parte de las prácticas de numerosas familias mexicanas.
Ambos representantes destacaron que estas expresiones de religiosidad y
convivencia familiar mantienen una demanda importante de productos que se
comercializan en mercados públicos y pequeños establecimientos.
Sin embargo, subrayaron que preservar las tradiciones también implica proteger la actividad económica que las hace posibles: el trabajo de los locatarios, los productores de flores, los artesanos, los fabricantes nacionales y miles de pequeños negocios que abastecen a las comunidades.
Finalmente, señalaron que el Día de Muertos debe representar una oportunidad para fortalecer la economía local, promover el consumo de productos mexicanos y mejorar las condiciones de competencia del comercio en pequeño.
La tradición permanece, pero el reto económico es evidente: lograr que
el gasto de temporada se traduzca en ingresos para las familias, empleo para
las comunidades y oportunidades reales para los pequeños comerciantes y
productores nacionales.
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